Hermanos

Un día de invierno, mi vecina tiró veneno en sus rejillas. Al parecer, los componentes que posee el veneno son nocivos para las cucarachas, insectos que no pueden morir por radiación ni por ondas microondas y, si les cortas la cabeza, pueden vivir una semana más. Explicame eso.

Hermano

La cosa fue así. Mi vecina tiró veneno en su casa, lo que provocó que de mi rejilla emergiera no una, ni dos, ni tres, sino que más de una docena de cucarachas. Y no estamos hablando de las de cocina o las bebé, no. Estamos hablando de las ya desarrolladas, del tamaño de mi dedo menique. ¿Qué hicimos mi hermana y yo? Empezamos a pisar, a bailar encima de sus cadáveres y regodearnos de cómo se retorcían sus cuerpos por el efecto del veneno. Fue un bello momento familiar.

Nos queríamos mucho, mi hermana y yo.

Mientras barríamos los cuerpos sin vida de cientos de cucarachas tuvimos la excelente idea de jugar un rato. Mi hermana trajo la cámara, yo las vestí y posé, y comenzó la sesión de fotos. Todavía tengo algunas escondidas por ahí, no me gustaría que las encontraran. No porque sea algo asqueroso, si no porque me arrepiento demasiado por lo que hicimos…por lo que hice.

Esa misma noche nos dimos cuenta que las cucarachas no son tan sólo otro insecto más, feas y sin pensamientos.

Llegaron a la madrugada, mientras dormíamos. Al principio sentí molestos cosquilleos en la punta de mis dedos, tambien de mis pies. Pero sin darme cuenta, subieron con mucha velocidad por mis piernas, se enredaron en mi cabello y cubrieron mi cuerpo. No pude escuchar a mi hermana gritar, se habían metido en su boca para callarla. Nos envolvieron en un capullo hecho de sus propios cuerpos escurridizos y duros. De esa manera nos transportaron hasta el patio de mi casa, donde habían dejado un agujero del tamaño de un niño. Obviamente que ni mi hermana ni yo podíamos pasar por allí, pero las cucarachas poseen la peculiar cualidad de aplastar sus cuerpos para poder trasladarse por los espacios más recónditos. Sentí cómo se aplastaban contra mi cuerpo y me sacaban el aire que tenía adentro. Por varios segundos no me dejaron respirar. Luego volvieron a separarse y pude tomar aire una vez más.

El viaje duró bastante, no sé cuanto bajamos, en realidad no sé si bajamos, subimos o caminamos en línea recta. Al rato se detuvieron en seco y con la velocidad en la que nos habían atrapado, nos liberaron. Estaba todo oscuro pero pude sentir los sollozos de mi hermana, me acerqué a ella; estaba temblando.

Podía escuchar el incesante murmullo de sus patitas caminar por doquier, pero de repente se acallaron, y una voz profunda y cavernosa nos habló.

-Bienvenidos…

-Hola – le respondimos – no te podemos ver…

-Lo sé, y no lo van a hacer nunca…

-¿Por qué estamos acá? ¿Por qué nos secuestraron?

-¿Por qué matan a mis hijos? – preguntó.

-Porque son repugnantes… – respondió mi hermana.

-Ustedes, para mí, carecen de la belleza física de mi especie… y no por eso los asesino.

-Pero ustedes caminan sobre nuestras casas, nuestra comida…

-Nosotros estamos aquí hace mucho tiempo… mucho antes que ustedes, así que en todo caso, ustedes caminan sobre nuestra casa, nuestra comida.

-Y ¿entonces? ¿Qué nos vas a hacer?

-Uno de ustedes regresará, y uno se quedará como pago.

-¿Pago de qué?

– Por las incontables muertes de mis hijos

-¡Pero no queremos quedarnos acá!

-¡Uno de ustedes por los billones de los míos! ¿No es este, acaso, un cambio justo? Ahora, escojan. ¿Cuál de ustedes se quedará y cual de ustedes se irá?

No supimos qué responder.

Mi hermana estaba muda y yo no quería quedarme. Alguien tenía que decidir por ambos. Le expliqué a mi hermana que yo, al ser el mayor, podría convencer a los demás de lo que estaba sucediendo y lograría conseguir un equipo de rescate. Ella me dijo algo, pero no llegué a entenderle. Tal vez por el murmullo de los insectos, tal vez porque preferí taparle la boca.

-Con que esa es su elección.

Las cucarachas volvieron a cubrirme y lentamente me llevaron al exterior. Cuando llegamos al patio estaba amaneciendo.

Hermana

Las puedo sentir por todo mi cuerpo. Intentan meterse dentro de mi oreja y mi nariz. Puedo sentir sus patas pinchudas sobre mis labios y parpados. Mi cabello parece estar vivo con la cantidad de ellas que se han trabado en él. También las puedo sentir dentro de mi ropa. Estoy rodeada de completa oscuridad, y como único sonido el murmullo incesante de billones de cucarachas. Sólo puedo esperar.

-¿Estás segura de que tu hermano volverá? – preguntó la voz cavernosa.

Ella no respondió.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s